Cadencia
(Del it. cadenza).
1. f. Repetición de fenómenos que se suceden regularmente.
2. f. Serie de sonidos o movimientos que se suceden de un modo regular o medido.

Un proceso debe funcionar como un reloj. En su representación ideal, los productos pasan de una operación a otra de forma acompasada, de modo que todas las operaciones tienen la misma duración, y ese ritmo de producción es el que marca el cliente. Sólo así se puede garantizar entregar JIT.

Debemos partir de la demanda del cliente, que normalmente será irregular.

Si fabricásemos exactamente según la demanda del cliente, la fabricación no sería regular ni mucho menos repetitiva. Nuestra capacidad sería insuficiente en algunos momentos; mientras que en otros nos sobraría. Sabido esto, ya tradicionalmente se realiza una planificación de la producción que trata de prever los picos de la demanda, pero el Lean Manufacturing va más allá; no sólo debemos prever esa falta de capacidad sino que conseguir simular una demanda constante en el tiempo. Tratamos así de identificar un “ritmo del cliente” que nos permita asegurar suministrarle en todo momento, y que nos sirva de referencia para adaptar nuestro “ritmo de fabricación”.

Ese “ritmo de cliente” es conocido en la jerga del Lean Manufacturing como “takt time”.

En la práctica, ajustar todas las operaciones al mismo ritmo no es tarea nada fácil. Requiere combinar operaciones, dividirlas…Pero la cosa se complica aún más si tenemos en cuenta que esa “demanda estable del cliente” que hemos creado artificialmente, puede ser distinta en distintos períodos del año, por lo que necesitamos además flexibilidad para adaptar los medios de producción. Una vez más, no hay ninguna fórmula estándar para resolver este problema, pero sí podemos encontrar buenos ejemplos de cómo conseguirlo, como es el caso de la línea “chaku-chaku”.