El Principio de Tracción (o Pull) es una de las ideas fundamentales que rige el Lean Manufacturing. Nos recuerda que el producto, en su recorrido por el proceso debe fabricarse y moverse sólo si el proceso siguiente lo demanda. De esta forma el cliente final marca la necesidad al proceso de expediciones, éste al de control final de calidad, éste al proceso de fabricación…y así hasta la adquisición de materia prima.

Esto tiene algunas implicaciones muy drásticas:

  1. si el proceso siguiente no demanda material, el proceso anterior se para.

Esto debe ser tajantemente respetado.

Esto puede ser duro para la concepción occidental de los procesos productivos. El Dr.Shingo, creador del SMED, decía sorprenderse de ver como en los Estados Unidos se consideraba aceptable que un operario estuviera parado observando como una máquina funcionaba, lo importante es que la máquina no se parase; mientras que en Japón era perfectamente admisible que una máquina estuviese parada, pero inaceptable que un operario no estuviera ocupado.

2. No se acumula material.

Si alguna operación bloquea el proceso (por ejemplo, por avería) no se puede suministrar al cliente a tiempo.

Está claro que habrá una gran dependencia de la fiabilidad de los medios de producción, pero sí que se consideran ciertos niveles de stocks intermedios que habrá que tratar de reducir con la aplicación de SMED y el incremento del OEE.

La “herramienta estrella” para el Principio de Flujo es el Kanban, que posibilita una comunicación simple y fluida entre cliente y proveedor, evitando la sobreproducción.