Balancear (De balanza)

Igualar o poner en equilibrio, contrapesar.
Con el balanceo de las líneas se pretende ajustar sus características a las necesidades del cliente.

Toda línea de producción vendrá caracterizada por:
– sus operaciones (cada una con su tiempo de ciclo correspondiente)
– la secuencia de operaciones
– los stocks intermedios

La referencia para el balanceo de la línea es la demanda del cliente, concretamente el ritmo de la demanda del cliente o “takt time”.

El “takt time” es el ritmo al que el cliente pide piezas: (takt = tiempo planificado para producción/ demanda del cliente), normalmente se mide en segundos/pieza.

El “tiempo planificado para producción” es el tiempo total disponible menos las paradas planificadas (descansos, orden y limpieza, mantenimiento preventivo, etc.)

En la práctica no tiene sentido ajustar nuestros medios exactamente al takt time, dado que significaría que cualquier incidencia por pequeña que sea nos impediría satisfacer la demanda del cliente. El “ritmo de fabricación” debe por tanto ser más rápido y permitir el suministro a cliente aun en el caso de problemas.
Esto implica también que en el caso de ausencia de problemas podríamos tener sobrecapacidad; esto en ningún caso se debe traducir en sobreproducción (producir lo que no demanda el cliente).

Situación de partida:
(Supuesto TC insuficiente)

Primera medida: Ajustar los medios de producción (correspondientes a la operación 3), o la planificación de la producción, para garantizar que el TC de la línea sea menor que el takt time (demanda de cliente).
En el mejor de los casos, se debe realizar un análisis de despilfarros (MUDA check) para eliminar o reducir todas aquellas operaciones que no añaden valor.

En una segunda fase estudiamos como combinar operaciones para eliminar esperas:

Suponemos posible la siguiente combinación:

De esta combinación obtenemos directamente un incremento de la productividad, al haber reducido el número de operaciones.

Vemos también que existe capacidad sobrante en 1 y 2+4 dado que la operación 3 es el cuello de botella. Esto quiere decir que podemos incluso ralentizar las operaciones 1 y 2+4 sin riesgo para el cliente. Esto, que en la fabricación tradicional puede parecer absurdo, puede tener sentido si con ello reducimos el riesgo de paros no planificados por incidencias y averías. Se trata de una reducción de despilfarro tipo MURI (sobrecarga).

El balanceo de la línea de producción por otra parte permite reducir drásticamente el stock intermedio, ya que las piezas serán producidas y consumidas al mismo ritmo. En consecuencia, es necesario adaptar la distribución en planta de los equipos de modo que no se disparen los transportes y desplazamientos.