Procrastinación. Qué es y cómo combatirla.

Procrastinación. Qué es y cómo combatirla.

Procrastinar significa literalmente posponer o postergar. Dejarlo para más adelante. Es una palabra procedente del latín, por lo que probablemente llevamos no menos de 2000 años procrastinando, y lo seguiremos haciendo en el futuro.

Procrastinar es algo inherente a la condición humana. Todos procrastinamos en algún momento, decidiendo hacer cosas que en el fondo tienen por objeto evitar otras tareas que nos resistimos a afrontar. Es por esto que procrastinación no es lo mismo que pereza. La pereza se caracteriza por falta de ganas, debilidad o lentitud. Pero cuando procrastinamos podemos acabar exhaustos tras trabajar con decisión y energía, solo que, en aquello que sabemos que no deberíamos estar haciendo. Porque estamos evitando hacer lo que realmente deberíamos hacer.

¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué evitamos afrontar algunas tareas que sabemos importantes?

El miedo, la inseguridad y la propia pereza se convierten en piedras en el camino. Procrastinar nos dificulta el avance. Cuando lo que nos jugamos es algo importante debemos sin duda tomar medidas.

Reconozcamos el problema.

Lo primero es tomar conciencia del problema. Reconocer la procrastinación. Dejemos claros nuestros objetivos. ¿A dónde queremos llegar? Y registremos lo que hacemos. En definitiva, si el camino que tomamos no va dirigido a donde queremos llegar, puede que estemos procrastinando. ¿No has tenido alguna vez la sensación de haberte esforzado mucho y haber avanzado muy poco? Pregúntate si quizás te has estado dedicando a tareas que realmente no contribuyen a alcanzar tus objetivos.

Cómo hacer frente a la procrastinación.

La razón sobre la emoción.

Una vez fijados tus objetivos o tareas principales, no permitas que el miedo o la pereza trate de convencerte de tomar otro camino.

Da el primer paso (Just do it!)

A veces la acción más compleja a la hora de escalar una montaña es cruzar el umbral de tu puerta.

Fija objetivos realistas.

No te exijas demasiado. Es natural que tengamos miedo e inseguridad a la hora de afrontar desafíos casi imposibles. Los objetivos deben servirnos de guía. Si los vemos inalcanzables no nos ayudarán. Da pequeños pasos de forma continua y celebra tus pequeños éxitos. Divide y vencerás.

Si necesitas sentir la presión, créala.

Hay personas a las que sólo la presión las saca de la procrastinación. Es como cuando nos lanzamos a estudiar como locos la víspera de un examen. Sí, sabíamos que teníamos que estudiar, pero siempre encontrábamos algo mejor que hacer. Si habitualmente vivimos esta situación puede que estemos arriesgándonos en exceso. Algo que podemos hacer para aliviar este problema es crear la presión: completa ya, lo más rápido posible, el 80% de la tarea esté o no próximo su vencimiento. Simplemente hazlo como si estuvieras “en la víspera del examen”. Y después actúa como de costumbre, espera si quieres a sentir la presión del plazo para finalizar la tarea, solo que te verás en una situación mucho más ventajosa que la habitual y el resultado será normalmente mejor.

No hay una receta única para luchar contra la procrastinación dado que puede surgir por diferentes causas. Pero siempre es perjudicial. Piensa en qué medida te afecta y reacciona por tu propio interés.

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